Mi Don
Desde mi más tierna infancia, recibía flases mentales sobre eventos o cosas que sucedían más adelante. Al principio me lo callé, pero según se iban incrementando, decidí contárselo con mi abuela Brígida.
Ella me explicó en qué consistían esas visiones y cómo podía canalizar e interpretar la información que me facilitaban. A partir de ahí, empezó a enseñarme, de una manera natural, diversas Mancias.
El péndulo, las Cartas del Tarot, la bola de cristal, pero sobre todo la videncia, fueron la piedra angular de mi desarrollo personal como profesional de la adivinación.